La prensa del siglo XX se fue dando por bloques, por ejemplo. La caída de la dictadura porfirista tuvo efectos en el periodismo político al habilitar una temporada de libertad irrestricta de expresión. En teoría, los periódicos sostienen la causa revolucionaria; sin
embargo, todo movimiento obrerista declarado en esos momentos les parece torpe e inoportuno.
A fines de 1911 menudean las quejas de los periodistas independientes por violaciones a las garantías del escritor público, cometidas por funcionarios del viejo régimen incrustados en el gobierno provisional. A Madero le faltó cuidar la creación y el mantenimiento de una prensa que contrarrestara la propaganda antirrevolucionaria que emprendieron los periódicos que eran subvencionados por Díaz. Este descuido desorientó a la prensa y provocó la anarquía que favoreció el golpe de Huerta.
Con estos sucesos La Constitución del 5 de febrero de 1917, se garantizó el derecho de
escribir sobre cualquier materia, con limitaciones únicas del respeto a la ley, a la moral y a la vida privada. El Universal aparece en 1916 y Excélsior en 1917; ambos periódicos
nacieron y crecieron como modelos del periodismo moderno con informaciones y artículos muy bien escritos y con ilustrativas y abundantes gráficas.


En este siglo también llegaron periódicos como el gráfico que era un tabloide vespertino que sólo salía en días hábiles, periódico «Ovaciones», «La prensa», «El nacional», «La afición» que fue el primero en tener todo sobre deportes, «últimas noticias» que era parte de Excélsior, «Diario de México» y muchos más que han persistido hasta la actualidad.
El público de diarios y revistas no aumenta, y la prensa se concentra en su clientela de clases medias. Lo que no parece afectar al periodismo es la disminución de lectores. Cuando se abrió el mercado nacional a la libre importación de papel periódico entraron «Diario metro», «milenio», etc, que son las que hoy tienen más lectores.
El nacimiento de las oficinas de comunicación social. Exposición
En 1936, el Diario Oficial de la Federación (en adelante DOF, 17 de junio de 1936) publicó un acuerdo mediante el cual se modificó la Ley de Secretarías y Departamentos de Estado. El documento, firmado por el jefe del Ejecutivo Federal, creó la Dirección de Publicidad y Propaganda como parte integrante de la Secretaría de Gobernación. Con la puesta en marcha de dependencia, el gobierno encabezado por Lázaro Cárdenas formalizó -a nivel institucional- su primer modelo de información.
En él buscó centralizar el control de los medios de difusión estatales, además de justificar, explicar y difundir las acciones del poder Ejecutivo Federal. La función de esta institución fue dar a conocer a la opinión pública nacional y extranjera, la versión oficial de los acontecimientos en que intervenía el gobierno mexicano. Es
decir, una oficina de difusión de las acciones del titular del poder Ejecutivo.
No se consideró a la novel institución como instancia para el diálogo o la participación social; más bien se le asignó un carácter vertical y censor. De manera simultánea a la aparición de la primera oficina de prensa, el gobierno federal inició la práctica de proporcionar información a los reporteros y periodistas mediante boletines
preparados ex profeso centralmente (Arredondo y Sánchez Ruiz 1986). La Dirección de Publicidad y Propaganda se mantuvo en funciones sólo cuatro meses
